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¿Te has parado a pensar por qué te cuesta tanto seguir una dieta cuando te pones a hacerla? Pregúntate si estás preparado para cambiar tu forma de comer.

El motivo de visita por el que las personas acuden a la consulta de un dietista-nutricionista más veces son los problemas de peso, seguido de problemas digestivos y la ganancia de músculo u otros temas deportivos.

Sin embargo, dos personas con el mismo motivo de visita realmente no quieren lo mismo. Mientras que unos buscan un método temporal y rápido que les ayude a conseguir lo que desean con el mínimo esfuerzo, otros buscan un cambio real en su alimentación, un cambio que les haga sentirse de otra manera con respecto a su cuerpo y a la comida.

Los primeros no estarán realmente comprometidos para realizar el esfuerzo necesario para implementar los cambios con los que consigan perder peso, ganar músculo o solucionar sus problemas de hinchazón abdominal. Porque en su interior no desean cambiar su estilo de vida y su forma de comer.

Los segundos sí han tomado consciencia de sus hábitos y problemas, y han decidido cambiar aquello que les impide conseguir su objetivo real, ya que para ellos sí es muy importante el sobrepeso que mantienen o sus problemas digestivos. 

Es la diferencia de estar o no estar realmente preparado para cambiar tus hábitos y tu forma de comer hasta ahora.

Por qué me cuesta seguir una dieta

 

¿QUÉ SIGNIFICA HACER DIETA?

Nos han dado a entender, desgraciadamente, que las dietas son métodos, y hay muchísimos y de nombres diversos, temporales que se aplican para solucionar un problema, y una vez que esté el problema solucionado, puede dejarse de aplicar ese método.

Y al pensar de esta manera, dejamos de darle importancia a lo que de verdad la tiene, comer saludable, cuidar el cuerpo, no prohibirse grupos de alimentos como el pan o la pasta, la educación alimentaria que nos permite aprender a comer mejor, mantener unos hábitos dietéticos saludables.

Toda la información falsa que se mueve por internet, por las revistas y los medios de comunicación, promocionados por empresas o que responden a intereses económicos, hace que nos creamos que nuestro cuerpo es como un objeto (no me sale un nombre más adecuado) al que le podemos hacer de todo, que podemos jugar con nuestro hígado, nuestro estómago y nuestro cerebro como queramos, que los efectos de las “dietas” son reversibles.

 

DE QUÉ DEPENDE QUE CONSIGAMOS NUESTRO OBJETIVO

¿Qué es lo más malo de todo?

Lo más malo de todo es que hay muchas personas a las que estos métodos les funcionan bien, en un primer momento no se observan consecuencias negativas. Es más rápido, más eficaz y menos “doloroso”, y eso les da pie a pensar que es mucho mejor comer piña y batidos todo el día a comer de todo en la justa cantidad y perder peso con más lentitud, pero más seguridad. Sin tener en cuenta que no todo lo que se pierde es grasa.

Pero otras muchas personas, que quizás quieren intentarlo de la única manera saludable, o lo han intentado con una dieta milagro o restrictiva y no han obtenido resultados, empiezan a caer en un ciclo de desconfianza y frustración peligroso, del que luego cuesta mucho salir.

Otros acuden a la consulta de un dietista-nutricionista sin saber que realmente no quieren perder peso o no se sienten preparados para cambiar su forma de comer, que al menos por el momento, se encuentran bien como están, o que en ese momento le dan más importancia a otros aspectos de su vida.

 

POR QUE ES TAN IMPORTANTE SABER SI ESTAMOS O NO PREPARADOS

Esto es importante porque de esta manera puedes ser sincero contigo mismo. En realidad, ¿Por qué vas a cambiar tu forma de comer si en realidad no lo consideras tan importante? ¿O quieres hacerlo porque la sociedad te presiona para que lo hagas, por tu médico, por tu familia o porque simplemente “es lo que toca”?

En ese caso, también es bueno que sepas qué implica para ti cambiar tu forma de comer, si te sientes preparado para ello o crees que no lo vas a conseguir. ¿Crees que será fácil y cómodo para ti cambiar tu forma de comer si desde el principio crees que no va contigo o que no estás confiado de conseguirlo?

Por eso necesitas saber en qué punto te encuentras, de manera que puedas trabajar ese aspecto, y evitar frustraciones contigo mismo, si al final decides que lo mejor para ti es cambiar tus hábitos alimentarios y mejorar tu alimentación y tu salud.

 

EL MODELO DE PROCHASKA

El modelo de Prochaska y DiClemente (psicoterapeutas) describe una serie de etapas por los que todos pasamos cuando queremos iniciar un cambio de conducta, en este caso un cambio en nuestra forma de comer, que no deja de ser un cambio de comportamiento.

Este test es una adaptación que te ayudará a saber si realmente ya has decidido cambiar tu forma de comer y estas preparado para asumir los cambios que tu alimentación necesita para conseguirlo. Preparado para cambiar tu forma de comer.

O por el contrario, todavía lo andas pensando y no te sientes plenamente comprometido con este cambio.

Contesta esta dos preguntas de manera muy muy sincera. Ponles una puntuación del 1 al 10 a cada uno de estos aspectos.

  • ¿Qué nivel de confianza tienes en conseguir tu objetivo? ¿Crees que lo puedes conseguir? Perder peso, empezar a comer más saludable, practicar más ejercicio, etc.
  • ¿Qué tan importante es para ti conseguirlo? ¿Qué prioridad o qué lugar ocupa dicho objetivo en tu vida?

Traslada la puntuación al gráfico que puedes descargarte más abajo y descubre en qué etapa estás.

¿Estás preparado para cambiar tu forma de comer?

Test de prochaska
Pincha en la imagen para descargar el gráfico.

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